
Quién diría que un emprendimiento puede nacer en la habitación de un apartamento caraqueño. Entre trabajos para la universidad y en el deseo incontenible de hacer películas, a pesar de estar formándose como periodistas.

Escribir el guion, pensar los planos, los encuadres y los movimientos de cámara para contar una historia. Así nacimos como productora. Apenas unos estudiantes universitarios jugando a hacer cine, descubren su modo y su forma de ganarse la vida.

Desde allí, la música nos inspiró a filmar nuestro primer proyecto. 1.922 kilómetros recorridos por Venezuela en búsqueda de 14 locaciones para grabar totalmente en vivo a 99 músicos invitados, dan vida a este documental que inmortaliza los 45 años de vida artística de una cantante de música popular venezolana.
Paisajes naturales de particulares colores, recrean el inigualable sonido de la música venezolana, todo capturado por nuestros lentes y micrófonos.

Fue un viaje por parte de la geografía nacional donde convergieron cantantes, instrumentistas, directores, productores, camarógrafos, asistentes y conductores, para que 11 temas musicales de diferentes géneros cuenten también la historia, la tradición y las costumbres de nuestros pobladores. Les iremos contando poco a poco acerca de esta hermosa experiencia.
Luego un gran salto: tener nuestra propia oficina cuyo espacio debimos remodelar y adaptarlo a nuestras necesidades. Cerca de una docena de personas entre obreros, herreros, electricistas, arquitectos y diseñadores, fueron necesarios para adecuar las nuevas instalaciones donde nuestro equipo viviría los mejores momentos de los siguientes meses.
Después de 58 días, logramos la nueva meta que nos habíamos planteado. Ya NMS Producciones tenía un espacio propio para la creación y el desarrollo de historias, de guiones, de cortometrajes, de documentales. En fin, la producción de los contenidos para el maravilloso mundo del cine.

Con todas las fuerzas y todas las ganas proseguimos. Pero a la vuelta de la esquina se nos vino la peor crisis económica del país. Con una plantilla de 14 personas tuvimos que reducir a 5. La ola de la hiperinflación se escapaba de nuestras manos. Un escenario incierto, compromisos por cumplir, necesidades vitales que atender, un cóctel para sucumbir a la desesperación: la sensación de naufragio y el tic-tac de reloj.

Si nacimos en una forma tradicional de hacer cine con el primer proyecto, no nos imaginamos que al abrir nuestro “gran angular” para ver el mundo nos encontraríamos unos salvavidas. Pero para utilizarlos ameritaría también de mucho estudio, investigación, análisis, práctica, cálculo y riesgo. Confesamos a todas las personas de esta red que uniendo información dispersa conseguimos algunos conocimientos. Estábamos pisando el umbral de una nueva economía digital, de todo un universo, así como pasa en el cine. Fue entonces cuando entramos en las puertas de algo que nos salvó del abismo. Deseamos contarles todos los detalles de cómo la criptoeconomía nos permitió avanzar. Continuará…